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julio 14, 2026

La incorporación de herramientas de inteligencia artificial en el ámbito judicial ya no constituye una hipótesis futura. Cada vez más tribunales discuten cómo utilizar estas tecnologías dentro del proceso judicial, cuáles son sus límites y qué responsabilidades generan.
En ese contexto, el Superior Tribunal de Justicia de Chubut dictó uno de los precedentes más relevantes hasta el momento en Argentina. En la causa "Provincia del Chubut c/ Payalef, Raúl Amelio s/ recurso de queja", el tribunal abordó una cuestión inédita: ¿la utilización de inteligencia artificial por parte de un juez constituye, por sí sola, una causal de nulidad de una sentencia?
La respuesta fue negativa. Pero el verdadero aporte del fallo va mucho más allá de esa conclusión. La decisión delimita cuál debe ser el objeto del control judicial cuando intervienen herramientas de IA y fija criterios que probablemente influirán en futuras regulaciones y decisiones judiciales.
La Cámara Penal de Esquel advirtió una frase que evidenciaba que el juez había utilizado un asistente de inteligencia artificial durante la elaboración de la resolución y, a partir de esa circunstancia, declaró de oficio la nulidad de toda la sentencia y ordenó la realización de un nuevo juicio. Sin embargo, la Fiscalía recurrió esa decisión mediante un recurso de queja, sosteniendo que la mera utilización de IA no constituía una causal de nulidad prevista por el Código Procesal Penal. El Superior Tribunal terminó dándole la razón.
Pero más allá del caso concreto, el Tribunal fijó criterios que probablemente serán citados en futuras discusiones sobre inteligencia artificial aplicada al Derecho.
Entre ellos, pueden destacarse algunas ideas centrales, como por ejemplo:
El Tribunal recordó que el régimen de nulidades procesales es de interpretación restrictiva. No cualquier irregularidad invalida un proceso. Para que exista nulidad debe demostrarse una afectación concreta a garantías constitucionales o un perjuicio efectivo para las partes. El eventual incumplimiento de pautas sobre el uso de IA, por sí solo, no alcanza para anular una sentencia.
Uno de los aspectos más interesantes del fallo es que desplaza el foco desde la herramienta utilizada hacia el resultado jurídico. El control judicial debe recaer sobre la motivación exteriorizada en la sentencia:
si el razonamiento es suficiente;
si la valoración de la prueba es adecuada;
si existe fundamentación jurídica;
y si se respetaron las garantías del debido proceso.
No sobre el hecho de que el juez haya utilizado una determinada tecnología como apoyo.
El Superior Tribunal también reafirma un principio que hoy aparece en la mayoría de los estándares internacionales:
La IA puede asistir.
No puede sustituir el criterio humano.
La responsabilidad sobre la decisión sigue perteneciendo exclusivamente al magistrado.
Otro aspecto relevante es que el Tribunal analizó el alcance del Acuerdo Plenario N.º 5435/2025 sobre uso de inteligencia artificial. Concluyó que esas pautas de utilización constituyen reglas de buenas prácticas y organización institucional, pero su eventual incumplimiento no genera automáticamente una nulidad procesal si no existe una afectación concreta de derechos.
Este fallo se suma a una tendencia que comienza a observarse en distintos poderes judiciales, la discusión ya no consiste en prohibir la inteligencia artificial, ell desafío pasa por establecer criterios claros de utilización responsable, transparencia, supervisión humana y verificación de los resultados.
En esa línea, cada vez cobra mayor importancia el uso de herramientas especializadas para el ámbito jurídico, que trabajan sobre fuentes normativas y jurisprudenciales verificables y permiten reducir riesgos asociados a alucinaciones o referencias inexistentes. Soluciones LegalTech como Juztina responden precisamente a esa necesidad, ofreciendo asistencia basada en normativa y jurisprudencia pública para apoyar, pero NO reemplazar el criterio profesional del operador jurídico.
El caso "Provincia del Chubut c/ Payalef" probablemente marque un precedente importante para la evolución de la inteligencia artificial en la justicia argentina. Su principal aporte consiste en recordar que la validez de una decisión judicial no depende de la tecnología utilizada para elaborarla, sino de la calidad de su fundamentación, del respeto por las garantías procesales y de la responsabilidad asumida por quien la firma.
La inteligencia artificial no elimina la función del juez y tampoco reemplaza su criterio jurídico, pero utilizada con reglas claras, supervisión humana y herramientas adecuadas, puede convertirse en un instrumento valioso para fortalecer la eficiencia y agilizar el sistema judicial, sin comprometer los principios esenciales del debido proceso.
Elaborado por: Micaela Silva