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mayo 8, 2026

Si hace unos años alguien me decía que iba a estudiar Derecho con ayuda de inteligencia artificial, probablemente pensaba en algo lejano o incluso innecesario. Pero hoy la realidad es otra. Quienes estamos cursando la carrera vivimos un cambio bastante fuerte en la forma de estudiar: ya no se trata solo de leer códigos, buscar fallos o resumir textos, sino de aprender a usar herramientas que nos permiten entender el derecho de una forma mucho más ágil. La inteligencia artificial no vino a reemplazar el estudio, pero sí a cambiar completamente cómo lo encaramos. Y esto, en la práctica, se nota mucho más de lo que parece.
En Argentina, el acceso a la información jurídica siempre fue un desafío. Si bien hoy contamos con herramientas como Infojus (https://www.argentina.gob.ar/justicia/afianzar/infojus) o el sistema de consulta de jurisprudencia de la Corte Suprema (https://sjconsulta.csjn.gov.ar/), muchas veces la búsqueda sigue siendo manual, fragmentada y requiere bastante tiempo. A eso se le suma la carga propia de la carrera: materias teóricas, textos extensos y la necesidad de cruzar doctrina, normativa y jurisprudencia constantemente. En ese contexto, cualquier herramienta que ordene y simplifique el acceso a la información no solo suma, sino que cambia completamente la experiencia de estudio.
Ahí es donde entra el concepto de legaltech, que básicamente es la combinación entre derecho y tecnología. Son herramientas que buscan hacer más eficiente el trabajo jurídico, desde automatizar documentos hasta analizar información legal en segundos. Lo interesante es que esto no queda solo en estudios jurídicos o grandes empresas, sino que ya impacta directamente en quienes estamos formándonos. Hoy necesitamos entender, interpretar y saber aplicar el derecho en un entorno que está cambiando todo el tiempo. Y en ese cambio, la tecnología empieza a ser parte del proceso de aprendizaje, no algo externo.
En lo personal, usar herramientas con IA me cambió bastante la dinámica de estudio. Esto no significa que la IA haga todo por nosotros ni que reemplace el estudio tradicional, pero sí permite optimizar tiempos y estudiar de forma más estratégica. En vez de quedarnos en lo mecánico, podemos dedicar más tiempo a pensar, relacionar conceptos y construir argumentos, que al final es lo más importante en la formación jurídica.
Además, algo que noto mucho es que cambia la forma en la que nos enfrentamos a los textos. Antes, muchas veces el proceso era lineal: leer, subrayar, resumir. Hoy, con estas herramientas, el estudio se vuelve más interactivo. Podemos hacer preguntas, comparar enfoques, buscar ejemplos más rápido y entender mejor los contextos. Esto no solo hace más eficiente el estudio, sino también más dinámico. Y en una carrera que muchas veces puede sentirse pesada o repetitiva, ese cambio no es menor.
Ahora bien, tampoco todo es tan simple. La inteligencia artificial no es perfecta y eso es algo que tenemos que tener muy presente. Muchas veces puede dar respuestas incompletas o incluso incorrectas, sobre todo si no trabaja con fuentes confiables o si la consulta no está bien formulada. Por eso, más que nunca, el rol del estudiante sigue siendo clave: hay que desarrollar criterio, aprender a chequear información y no tomar todo como válido automáticamente. En el derecho, donde cada palabra puede cambiar el sentido de una norma o un fallo, esto es fundamental.
Pensando a futuro, es bastante claro que el ejercicio de la abogacía va a estar atravesado por la tecnología. Cada vez se habla más de perfiles híbridos, donde el abogado no solo sabe derecho, sino que también entiende cómo funcionan estas herramientas. Desde mi lugar como estudiante, siento que adaptarse a esto no es opcional. No porque la IA vaya a reemplazar a los abogados, sino porque va a redefinir qué habilidades son realmente valiosas dentro de la profesión.
Hoy, por ejemplo, buscar información ya no es lo más difícil. Lo complejo es saber qué hacer con esa información: interpretarla, relacionarla, argumentarla y aplicarla en casos concretos. Ahí es donde sigue estando el valor humano. La inteligencia artificial puede ayudar a llegar más rápido a los datos, pero no reemplaza el razonamiento jurídico, ni la capacidad de análisis, ni la toma de decisiones. Y eso, como estudiantes, es algo que tenemos que empezar a trabajar desde ahora.
En definitiva, estudiar Derecho hoy es muy distinto a como era antes, y probablemente siga cambiando. La inteligencia artificial no viene a facilitarnos todo, pero sí a hacernos estudiar mejor si sabemos usarla. El desafío está en encontrar ese equilibrio entre apoyarnos en la tecnología sin dejar de desarrollar pensamiento propio. Porque al final, más allá de cualquier herramienta, el derecho sigue necesitando personas que piensen, cuestionen y entiendan lo que hacen.
Elaborado por: Rocio Martin